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Los festejos del carnaval arrancan e enraízan en antiguas tradiciones, con toda seguridad, la referencia de estas celebraciones se encuentran en los bacanales, entrañables ritos dedicados a Baco, dios del vino, que congrega y convoca a la musas y sus delicias.
La carne tan humillada por la enfermedad y la muerte, vituperada por creencias ociosas y supersticiosas de inhibidos acomplejados por sus autoproyecciones pecaminosas; esa carne que separa a los vivos de los muertos lleva la maravilla de los sentidos que cualquier dios se estremecería por gustar su gloria. El vino, la bendición de un Dios bueno que premió a la humanidad con un elixir fruto de la tierra y del trabajo del hombre, está presenta en toda la historia de la humanidad y bien vale que tenga un fiesta, aunque en nuestros medios los fiestas son una ignominia al vino o a cualquier bebida espirituosa. El carnaval aquí festeja el agua, elemento menos excitante que el vino, pero, que junto con el sol, anuncia que la tierra se recrea y todos los elementos gritan que llegó un momento para festejar “¡En las fiestas del Carnaval todo el mundo se levanta…!”
Fermín H. Sandoval ferminhomero@hotmail.com
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Enviado el Wednesday, 25 February a las 12:35:55 por Ricardo
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